ERIC Digest 155 - FEBRERO 2002
Previniendo el Matonaje
por Linda Lumsden
FEBRERO 2002 NUMERO 155 EDO-EA-02-02
Previniendo el Matonaje
por Linda Lumsden
Se supone que el colegio debiera ser un lugar donde los estudiantes se sientan seguros y a salvo, donde pueden contar con que serán tratados con respeto. La realidad, sin embargo, es que una significativa cantidad de alumnos es el blanco de episodios de matonaje que resultan en consecuencias académicas, emocionales y físicas serias y de largo plazo. Desafortunadamente el personal de los colegios a menudo minimiza o subestima la extensión del matonaje y el daño que ocasiona. En muchos casos es tolerado o ignorado (Barone 1997; Colvin y otros 1998).
Cuando los profesores y los administradores no intervienen, algunas víctimas toman las cosas en sus propias manos, a menudo con penosos resultados. En un análisis reciente de 37 colegios con incidentes de armas de fuego, el Servicio de Calles de Estados Unidos (U.S. Street Service) encontró que la mayoría de los alumnos que han disparado han sido víctimas de matonaje y acoso severo por un largo período de tiempo" (Servicio Secreto Centro de Evaluación del Riesgo Nacional de los Estados Unidos)[U.S. Secret Sevice National Threat Assessment Center 2000).
El presente Digest examina el problema del matonaje y algunos de sus efectos, discute los pasos que los colegios están tomando, presta atención a las maneras en que los propios estudiantes pueden desincentivar el matonaje e identifica otras estrategias que se han seguido.
¿Qué Es el Matonaje y Cuán Generalizado Se Encuentra?
El matonaje ocurre cuando una persona voluntaria y repetidamente ejerce poder sobre otro con intenciones hostiles y maliciosas. Un amplio rango de comportamientos físicos y verbales de naturaleza agresiva y antisocial están implícitos en la expresión matonaje. Estos incluyen "insultos, hacer bromas pesadas, abuso verbal y físico, amenazas, humillación, acoso, y atropello en grupos" (Colvin y otros). El matonaje puede a veces asumir formas menos directas (algunas veces referido como "matonaje sicológico") tales como las murmuraciones, la diseminación de rumores y la exclusión o la ley del hielo (Oconnell y otros 1999). En una encuesta reciente a más de 15.000 alumnos entre los grados seis y diez, tanto en colegios privados como públicos en los Estados Unidos, el 30 % de estos alumnos reconocieron haber abusado de alguien, ser el blanco del matonaje o ambos casos" (Bowman 2001). La información obtenida en 1998 como parte de la Encuesta Sobre Comportamiento Sano para la Edad Escolar de la Organización Mundial de la Salud (World Health Organizations Health Behavior in School-Aged Children Survey) dada a conocer en abril del 2001, "es la primera encuesta nacionalmente representativa sobre la frecuencia del matonaje entre los estudiantes de los Estados Unidos" (Bowman).
Aunque la encuesta WHO (QUIEN) (World Health Organization) consideró sólo alumnos entre los grados 6 y 10, estudiantes más pequeños también son víctimas del matonaje. En un estudio entre el cuatro y el octavo grado, cerca de un 15% informó que estaba muy estresado debido al matonaje y un 22% reportó dificultades académicas que se desprenden del maltrato de los propios compañeros (Hoover y Oliver 1996).
De acuerdo con una investigación hecha por Janice Gallagher, uno de cuatro alumnos es víctima de matonaje y uno de cinco (20%) se define así mismo como matón (Schmitt 1999). Aproximadamente 282.000 estudiantes son atacados físicamente cada mes en las escuelas secundarias (Schmitt).
Muchos evitan las áreas públicas de los colegios, tales como la cafetería y los baños, en un intento por evitar a los matones. Para algunos alumnos, el temor es tan grande, que dejan de ir al colegio. Diariamente, alrededor de 160.000 estudiantes se quedan en casa porque tienen miedo de ser agredidos en el colegio (Vail 1999).
¿Cuál Es el Impacto del Matonaje en las Víctimas?
El matonaje puede causar devastadores efectos en las víctimas. Como un estudiante de colegio intermedio (middle school) lo expresa: "Hay otra clase de violencia, y esa es la agresión verbal. Te puede dejar más herido que el corte de un cuchillo. Te puede dejar machucado por dentro" (Asociación Nacional de Procuradores Generales 2000) [National Association of Attoneys General 2000].
Los alumnos que han sido blanco de los matones a menudo tienen dificultades para concentrarse en su trabajo escolar y su rendimiento académico tiende a ser de marginal a pobre (Ballard y otros 1999). Típicamente, los estudiantes que son víctimas de abuso se sienten ansiosos y esta ansiedad puede, como contrapartida, producir una variedad de aflicciones físicas o emocionales.
Como se ha hecho notar anteriormente, las tasas de inasistencia son más altas entre los estudiantes victimizados que las tasas entre los estudiantes que no lo son, lo mismo que con las tasas de abandono escolar. De acuerdo con Nansel y colegas (2001), "los jóvenes que son víctimas de matonaje, generalmente muestran niveles más altos de inseguridad, ansiedad, depresión, soledad, infelicidad, síntomas físicos y mentales y baja autoestima". Cuando los estudiantes son víctimas de abuso habitualmente pueden deprimirse y desalentarse incluso quedar propensos a cometer suicidio u homicidio. Como hace notar un informe de la Asociación Nacional de Procuradores Generales, "el matonaje es un precursor de la violencia física por sus perpetradores y puede desatar violencia en sus víctimas".
Las cicatrices sicológicas dejadas por el matonaje a menudo permanecen por años. La evidencia indica que los "sentimientos de aislamiento y la pérdida de autoestima que las víctimas experimentan parecen perdurar dentro de la vida adulta" (Clarke y Kiselica 1997). Estudios han encontrado un nivel de depresión más alto y una menor autoestima entre individuos (de 23 años) que fueron anteriormente víctimas del matonaje, incluso tomando en cuenta que, como adultos, estos individuos no fueron más acosados o socialmente aislados que el grupo de control (Nansel y otros).
¿Qué Pueden Hacer los Colegios para Contrarrestar el Matonaje?
De acuerdo con Froschl y Gropper (1999), una política antimatonaje distribuida masivamente en la comunidad del colegio puede ayudar a enviar el mensaje de que los incidentes de matonaje deben ser tomados seriamente. Por supuesto, para ser efectiva, la política debe ser apoyada por el personal del colegio y deberá ser justa y consistentemente aplicada.
Para discernir la naturaleza y la extensión del problema de matonaje en sus colegios, los administradores pueden distribuir encuestas entre los estudiantes, el personal del establecimiento y los padres (Colvin y otros). Una vez que los datos básicos hayan sido recolectados, el personal del colegio estará en mejores condiciones para juzgar si algunos cambios subsecuentes están en realidad contribuyendo a producir alguna diferencia.
Debra Pepler, Directora del Centro Lamarsh de Investigación sobre la Violencia y la Resolución de Conflictos en la Universidad de York (Centre for Research on Violence and Conflict Resolution at York University), en Toronto, sugiere que se marquen los lugares donde se producen los incidentes de matonajes con mayor frecuencia (Ruth Walker 2001). Una vez que los lugares problemáticos han sido identificados por medio de las respuestas de las encuestas o una revisión de los archivos de disciplina, la supervisión puede ser concentrada donde sea más necesaria.
Barone destaca que proveer una mejor supervisión no es necesariamente más costoso. Por ejemplo, los directores pueden pedirle a los profesores que permanezcan parados en los dinteles de sus salas de clase durante los cambios de hora, de manera que los pasillos se mantengan bien supervisiados.
Para lograr cambios permanentes en el modo en que los alumnos interactúan, Colvin y otros no solamente recomiendan que se castigue a los matones, sino que además se les debe enseñar un comportamiento positivo, por medio del uso de modelos, de entrenamiento, de recordatorios, de incentivos y otras formas de reforzamiento. De una manera parecida, Ballard y otros, incentivan a los colegios para que tomen una actitud provocativa, mediante la implementación de programas que enseñen a los alumnos habilidades de socialización, resolución de conflictos, manejo de la rabia, y educación del carácter.
Una niña de 15 años dijo, No sé cómo van a lograr esto, pero necesitamos hacer que la aceptación sea una cosa con onda (National Association of Attorney General).
En Pennsylvania, en el Colegio Intermedio (middle school) Central York (Central York Middle School), todos los estudiantes firman una promesa de no molestar a otros y se les enseña formas para manejar su rabia adecuadamente. Desde que se comenzó esta práctica, el colegio ha informado una reducción en las peleas a puñetazos. En el Colegio Primario Laurel (Laurel Elementary) en Fort Collins, Colorado, los alumnos son sometidos a un entrenamiento para tener onda, en el cual los consejeros les presentan situaciones provocativas y les ayudan a reconocer la diferencia entre una respuesta acalorada y una respuesta serena (Labi 2001).
¿De Qué Manera los Compañeros Pueden Desincentivar el Matonaje?
OConell y otros (1999) señalan que los compañeros pueden activa o pasivamente incentivar los comportamientos agresivos de los matones prestándoles atención o siguiéndolos. La presencia de otros estudiantes tiene una relación positiva con la persistencia de episodios de matonaje. De modo similar, el sicólogo Peter Fonagy dice, La totalidad del drama es sostenido por el observador. La obra no puede tener lugar si no hay audiencia (Labi 2001).
De acuerdo con Salmival (1999), el matonaje es visto cada vez más como un fenómeno grupal, las tentativas de intervención debieran ser dirigidas hacia los testigos tanto como a los participantes. Salmival incentiva el desarrollo de actitudes antimatonezcas entre los propios estudiantes por medio de la elevación de la conciencia, la oportunidad para la autoreflexión y el despertar de los sentimientos de responsabilidad y la representación de papeles o el ensayo de nuevos comportamientos.
Para desincentivar a los otros alumnos a que actúen como audiencia frente a los comportamientos matonezcos, el colegio primario Seeds University Elementary School (UES) en Los Angeles, tiene la política de enviar tanto a los observadores como a los matones a una mediación luego de las horas de clase. Los estudiantes y sus respectivos padres firman contratos al comienzo del año escolar mediante el cual reconocen que comprenden que es inaceptable ridiculizar, provocar, o intentar herir a otros estudiantes (Labi). Si ocurre un incidente, puede ser usado como una oportunidad para educar a los alumnos acerca de formas alternativas de resolver situaciones similares en el futuro.
La enseñanza del respeto y la no violencia debiera comenzar en el colegio primario. Algunos sugieren que el entrenamiento de la no violencia conducido por estudiantes mayores puede ser una influencia poderosa porque como lo dijo un alumno de educación media (secundaria), los estudiantes menores no miran hacia los adultos, sino que observan a los adolescentes (Asociación nacional de Procuradores Generales) [National Association of Attornes General].
Una encuesta administrada por Naylor y Cowie (1999) encontró efectos positivos en el sistema de apoyo de los otros estudiantes designados a desafiar el matonaje. Los alumnos que utilizan el apoyo ofrecido en la forma de mentoría, protección, mediación y consejería, tanto como quienes lo ofrecen, se encuentran beneficiados.
¿Qué Más Se Puede Hacer?
Algunos Estados están comenzando a requerir que los colegios adopten una política contra los matones. Colorado, New Hampshire y West Virginia recientemente aprobaron una legislación que hace obligatorio para los colegios tener políticas contra el matonaje. Massachusetts ha destinado un millón de dólares para que sus colegios estén libres de matones.
Los estudiantes intimidadores a menudo requieren un apoyo intensivo o ser intervenidos, por lo que es adecuado que las agencias de servicios sociales y los colegios trabajen juntos. Los agresores provienen generalmente de ambientes familiares hostiles (Ballard y otros). Ellos mismos pueden ser víctimas de agresión en sus casas o ser testigos de agresión entre los miembros de su familia.
Los padres pueden jugar un papel en la reducción del matonaje. El sicólogo William Pollack, señala, Las investigaciones muestran que el éxito de cualquier programa está en un 60% basado en si son utilizados los mismos tipos de criterios en casa (Labi).
Si todos trabajan juntos para desincentivar el matonaje, y se responde adecuadamente a los incidentes, se crean buenas condiciones para que los alumnos desarrollen un mayor sentimiento de conección entre ellos y también se creen semillas de respeto y aceptación para poder crecer.
Referencias
Ballard, Mary; Tucky Argus; and Theodore P. Remley, Jr. "Bullying and School Violence: A Proposed Prevention Program." NASSP Bulletin (May 1999): 38-47.
Barone, Frank J. "Bullying in School: It Doesnt Have to Happen." Phi Delta Kappan (September 1997): 80-82. EA 533 807.
Bowman, Darcia Harris. "Survey of Students Documents the Extent of Bullying." Education Week on the Web (May 2, 2001).
Clarke, E. A., and M. S. Kiselica. "A Systemic Counseling Approach to the Problem of Bullying." Elementary School Guidance and Counseling 31 (1997): 310-24.
Colvin, G.; T. Tobin; K. Beard; S. Hagan; and J. Sprague. "The School Bully: Assessing the Problem, Developing Interventions, and Future Research Directions." Journal of Behavioral Education 8, 3 (1998): 293-319.
Garrity, C.; K. Jens; W. Porter; N. Sager; and C. Short-Camilli. Bully-Proofing Your School. Longmont, Colorado: Sopris West. 1996.
Hoover, J. H.; and R. Oliver. The Bullying Prevention Handbook: A Guide for Principals, Teachers, and Counselors. Bloomington, Indiana: National Education Service, 1996.
Khosropour, Shirin C., and James Walsh. "The Effectiveness of a Violence Prevention Program: Did It Influence How Children Conceptualize Bullying?" Paper presented at the annual meeting of the American Educational Research Association in Seattle, April 2001.
Labi, Nadya. "Let Bullies Beware." Time online, March 25, 2001.
Nansel, Tonja R.; Mary Overpeck; Ramani S. Pilla; W. June Ruan; Bruce Simons-Morton; and Peter Scheidt. "Bullying Behaviors Among U.S. Youth: Prevalence and Association with Psychosocial Adjustment." Journal of the American Medical Association 286, 16 (April 25, 2001).
National Association of Attorneys General. Bruised Inside: What Our Children Say About Youth Violence, What Chauses It, and What We Should Do About It. Author, 2000.
Naylor, Paul, and Helen Cowie "The Effectiveness of Peer Support Systems in Challenging School Bullying: The Perspectives and Experiences of Teachers and Pupils." Journal of Adolescence 22, 4 (August 1999): 467-79. EJ 609 417.
OConnell, Paul; Debra Pepler, and Wendy Craig. "Peer Involvement in Bullying: Insights and Challenges for Intervention." Journal of Adolescence 22 (1999): 437-52.
Salmivalli, Christina. "Participant Role Approach to School Bullying: Implications for Interventions." Journal of Adolescence 22 (1999): 453-59.
U.S. Secret Service National Threat Assessment Center. Safe School Initiative: An Interim Report on the Prevention of Targeted Violence in Schools. Washington, D.C.: Author, October 2000.
Vail, Kathleen. "Words That Wound." American School Board Journal (September 1999): 37-40.
Walker, Ruth. "To Stop Bullying, Involve the Whole School." Christian Science Monitor (March 13, 2001): 19.
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