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ERIC Digest 132 - noviembre 1999

Los fundamentos de la seguridad escolar

por Joan Gaustad

La seguridad escolar se ha convertido en un asunto de principal importancia para educadores, estudiantes y ciudadanos; la que se hace necesaria a partir de la chocante serie de atentados con armas de fuego en los colegios. A pesar de estudios recientemente publicados que muestran disminuciones significativas en los tipos claves de violencia escolar. En esta atmósfera emocionalmente cargada, los administradores de los colegios deben luchar para alcanzar sus verdaderas necesidades de seguridad escolar sin desperdiciar sus escasos recursos en medidas que tal vez no tengan ningún resultado positivo.

¿Cuán Serio es el Problema?

A pesar de las graves tragedias que han ocurrido ocasionalmente, los muchachos en los Estados Unidos están más seguros en los colegios que fuera de ellos. De todas las muertes violentas que ocurren entre los estudiantes, menos de un 1% suceden en el colegio, en el camino al colegio o en los eventos patrocinados por los colegios (Kachur y otros 1999).

El noventa por ciento de todos los establecimientos educacionales públicos reportaron que en el año escolar 1996-97 no hubo delitos de extrema violencia en los colegios. Aunque el 57% reportó al menos un incidente delictual o de violencia a la policía. delitos menos graves y sin el uso de extrema violencia como robos, vandalismo y peleas que no involucraron armas fueron lejos los más comunes (National Center for Education Statistics 1998).

Algunos tipos de violencia estudiantil están disminuyendo, paralelamente con la disminución generalizada de la violencia en la nación. Berner y otros (1999) encontraron disminuciones significativas en varios tipos de comportamientos relacionados con la violencia los estudiantes entre 1993 y 1997, incluyendo un 28% de disminución en las autoconfesiones de los estudiantes que portaban armas y un 9% de disminución en las peleas dentro de los recintos educacionales. Estos autores hicieron notar, además, que los porcentajes de tales comportamientos ocurridos dentro de los límites del establecimiento fueron mucho menores que los porcentajes globales.

El número de estudiantes expulsados por llevar armas al colegio disminuyó en un 31% en los años escolares de 1996-97 y 1997-98 (U.S. Department of Education 1999).

Sin embargo, reducciones en la violencia no ocurrieron en todos los segmentos. Por ejemplo, los niveles de peleas permanecieron constantes dentro de los estudiantes hispánicos de acuerdo con el informe de Berner y otros. Su estudio encontró además que no hubo una disminución significativa en los porcentajes de estudiantes que reportaron haber sido víctimas de robo o de daño deliberado a sus propiedades en el colegio, ni tampoco con repecto a la sensación de gran inseguridad al asistir a la escuela por haber sido amenazados o heridos con armas en los patios escolares.

¿Cómo Pueden los Colegios Evaluar sus Necesidades de Seguridad?

Evaluaciones periódicas, rutinarias de seguridad pueden proveer una revisión objetiva "sin la actitud ‘negativa’ que se presenta a menudo ante incidentes serios y la reacción de histeria que típicamente sigue después de la crisis," dice Kenneth S. Trump (1999).

Las listas de evaluación son herramientas que facilitan la comprensión del problema. Ronald D Stephens (1995) provee un modelo de listas de evaluación que cubre áreas que van desde la seguridad física y procedimientos de seguridad hasta la preparación para emergencias. George E. Richards (1997) sugiere el involucramiento de padres, estudiantes, autoridades encargadas en el cumplimiento de la ley y representantes de la comunidad, como así mismo el personal de los colegios para la creación o adaptación de encuestas basadas en listas específicas de evaluación para el distrito y para cada uno de sus edificios. Stephens recomienda una revisión anual de todos los aspectos del plan de seguridad de los colegios.

Una evaluación de seguridad por un consultor independiente presenta varias ventajas. Un especialista independiente provee tanto objetividad y credibilidad como pericia, y puede dar validación profesional a las medidas existentes de seguridad y también recomendar mejoras. La búsqueda de una opinión externa demuestra la capacidad de apertura del distrito y la disposición en relación con la seguridad, y también podría reducir la responsabilidad del colegio ante situaciones como éstas (Trump). Es importante chequear las credenciales y referencias de los posibles consultores y asegurarse que no estén asociados con ningún proveedor particular de productos de seguridad (Richard, Trump).

Para enfocar los esfuerzos de seguridad a aquellos puntos donde más se necesiten , es recomendable hacer un análisis de los datos de delitos escolares, ya que pueden identificar recurrencias en los tipos de delitos, lugares y delincuentes. Encuestas a los padres, personal y estudiantes, pueden entregar información sobre delitos no reportados y otros comportamientos problemáticos (Stephens).

¿Cómo Pueden Hacerse más Seguras las Instalaciones?

Recientes tragedias que han involucrado bombas y armas de fuego han urgido a muchos distritos escolares a considerar la implementación de mecanismos de tecnología avanzada en vez de los sistemas tradicionales de alarmas y cerraduras.

Los detectores de metal son una opción polémica y costosa. Su utilidad potencial para un colegio específico depende de muchos factores, incluyendo la seriedad de los problemas con armas, la disponibilidad de recursos para personal y entrenamiento, el diseño físico de los edificios y los posibles efectos negativos en la atmósfera de los colegios.

Los detectores portátiles no son tan costosos e impertinentes como los modelos tipo puerta y su portabilidad permite chequeos al azar. Son particularmente efectivos para mantener armas fuera de los eventos que tienen lugar en espacios cerrados, hace notar Peter Blauvelt de la alianza Nacional para Seguridad en los Colegios (National Alliance for Safe Schools). Otras medidas de tecnología sofisticada incluyen sistemas con identificación fotográfica, las que pueden ser relacionadas con las bases de datos de los colegios y cámaras de televisión de circuito cerrado (HADG 1999).

Las cámaras de seguridad y en general cualquier tipo de tecnología no son substitutos de los seres humanos (HADG 1999). Como Hill Walker (1999) del Instituto de Violencia y Comportamiento Destructivo de la Universidad de Oregon (Institute on Violence and Destructive Behaviour) señala, las cámaras de video en el colegio secundario Columbine no estaban siendo monitoreadas cuando el masivo ataque con disparos se desencadenó en ese colegio. "Si las hubieran monitoreado" dice, ‘tal vez las bombas que se llevaron al colegio antes de los disparos habrían sido detectadas y el plan descubierto. Incluso más, si el personal de emergencia hubiera sabido en que parte del edificio se encontraban los que disparaban, hubieran sido capaces de salvar vidas."

Incrementar la supervisión mediante el aumento de personal de seguridad es otra opción. Stephen cita los pro y contras de utilizar a la policía local, de contratar un servicio de guardias de seguridad o de emplear profesionales de seguridad. "La proporción de adultos en relación con los estudiantes que deben ser supervisados es de importancia crítica," dice Walker, quien hace notar que el colegio secundario Columbine tenía sólo un guardia de seguridad. Walker recomienda que los funcionarios del colegio hagan informes conjuntamente al director del colegio y al departamento de policía, y que hayan estrechas conexiones con la comunidad y el vecindario.

La seguridad puede también ser mejorada con medidas que no involucran ningún costo, tales como cambios de procedimientos, planeando y asignando espacios. Por ejemplo, separar las entradas y salidas de la cafetería reduce la congestión en la hora de almuerzo y también el conflicto potencial entre alumnos. Es importante controlar el acceso a los edificios mediante la limitación del número de entradas y salidas y estableciendo políticas de visitantes. Voluntarios entre los padres pueden ser reclutados para supervisar áreas problemas (Stephens). Cerrar el campus escolar elimina un importante factor de riesgo (Walker).

¿Cómo Pueden ser Cambiadas las Actitudes y Comportamientos para Hacer de los Colegios Lugares más Seguros?

Identificar estudiantes potencialmente violentos e intervenir antes que se desencadenen problemas graves, se ha vuelto de una alta prioridad.

Los Departamentos de Educación y de Justicia han desarrollado un manual denominado Advertencia temprana, Respuesta a Tiempo: Guía para Colegios seguros (Dwyer y otros 1998) para ayudar a los colegios a reconocer signos peligrosos y tomar medidas adecuadas. La guía describe típicas características de los estudiantes que más tarde tienen comportamientos violentos, signos que inmediatamente preceden a una explosión criminal, y estrategias de intervención efectivas. Los estudiantes como los padres pueden hacer su aporte, ayudando al personal, al estar más conscientes de los signos de advertencia -para luego reportarlos, ya sea directamente al colegio o mediante llamadas anónimas a las líneas de emergencia ("hot lines")- puede prevenir futuras tragedias.

Sin embargo, se debe tener cuidado de no estigmatizar a estudiantes que parecen encajar en la descripción estándar de delincuentes. Los educadores deben considerar los signos de advertencia en contexto, evitar los estereotipos y etiquetamientos, las sospechas deben ser confidenciales (Dwyer). Políticas con reglas y consecuencias específicas, bien comunicadas y con una consistente aplicación disciplinaria son la base de un clima escolar positivo.

Todos los estudiantes deben ser tratados respetuosamente para evitar crear resentimiento entre individuos y subgrupos. Walker hace notar que en colegios más pequeños, los que proveen una atmósfera más íntima y un mayor sentimiento de pertenencia tienen menores problemas de comportamiento que los colegios grandes.

Los funcionarios directivos de los colegios debieran incentivar al personal para que formen relaciones positivas con los estudiantes. "Las investigaciones muestran que una relación positiva con un adulto que es capaz de proporcionar apoyo cuando sea requerido es uno de los factores más importantes para prevenir la violencia estudiantil," dice el informe de Dwyer y otros:. Actitudes positivas y un buen comportamiento entre los estudiantes pueden ser impulsados mediante la enseñanza de habilidades sociales y por medio de la terapia para manejar la rabia, y por la mediación entre los compañeros y los programas de resolución de conflictos (Hamby, HADG, Dwyer).

¿Qué Ocurre si Fallan las Medidas preventivas ?

Cada colegio debiera tener un plan escrito para enfrentar crisis, describiendo procedimientos para responder a un amplio campo de posibles problemas, incluyendo desastres naturales, amenazas de bombas, homicidios y situaciones donde se tomen rehénes (Stephens). El plan debiera designar a individuos para responsabilizarse por tareas específicas si la crisis ocurre, estableciendo procedimientos de comunicación entre el personal del colegio y los padres, agencias comunitarias y los medios de comunicación. Walker recomienda que al menos dos personas debieran ser asignadas para coordinar cada tarea relacionada con la crisis y que cada sala de clases tenga dos medios de comunicarse con la oficina, tales como un sistema de citófonos y un teléfono celular o walkie-talkies.

Al idear el plan, los colegios debieran coordinarse con la policía, bomberos, asistencia médica y otros servicios y determinar que recursos existen a nivel local, estatal y federal para obtener ayuda en la crisis misma y con posterioridad a ella (Dwyer). La información explicando el plan debiera ser distribuida a todos los miembros de la comunidad escolar y todo el personal del colegio debiera recibir entrenamiento de crisis. Estudiantes y profesores debieran practicar evacuaciones y otros procedimientos tan rutinarios como los ejercicios para incendios (Hamby, Dwyer y otros).

El plan debiera incluir procedimientos para manejar lo que ocurre después de la crisis: por ejemplo, tener preparada una declaración de prensa describiendo, como la información será transmitida, incluyendo espacios para las conferencias de prensa (HADG). Los distritos debieran coordinarse con los profesionales de salud mental de la comunidad para proveer apoyo sicológico inmediato y de largo plazo para el personal afectado, incluyendo a estudiantes y padres (Dwyer y otros).

Ni siquiera los esfuerzos más exhaustivos pueden convertir a los colegios en lugares completamente seguros, pero los administradores pueden reducir la posibilidad de que ocurran crímenes y violencia y disminuir su impacto tomando medidas preventivas y preparando respuestas efectivas.

Referencias

Brener, Nancy D., and others. "Recent Trends in Violence-Related Behavior Among High School Students in the United States." Journal of the American Medical Association 282, 5 (August 4, 1999): 440-46.

Dwyer, Kevin P., and others. Early Warning, Timely Response: A Guide to Safe Schools. Washington, DC: United States Department of Education, 1998. 41 pages. ED 418 372.

Hamby, John V. Developing a Comprehensive Violence Prevention Plan: A Practical Guide. Clemson, South Carolina: National Dropout Prevention Center, 1999. 40 pages.

Health and Administration Development Group (HADG). Stopping School Violence: An Essential Guide. Gaithersburg, Maryland: Aspen Publishers, Inc., 1999. 105 pages.

National Center for Education Statistics. Violence and Discipline Problems in U.S Public Schools: 1996-97. March 1998. http://www.nssc1.org

Richards, George E. "Making Safe Schools Safer." The American School Board Journal 184, 4 (April 1997): 38-39. EJ 547 237.

Stephens, Ronald D. Safe Schools: A Handbook for Violence Prevention. Bloomington, Indiana: National Education Service, 1995. 159 pages.

Trump, Kenneth S. "Scared or Prepared? Reducing Risk with School Security Assessments." The High School Magazine 6, 7 (May-June 1999):18-23.

United States Department of Education. Expulsions of Students Who Brought Guns to School Drops Significantly. (sic) United States Department of Education Press Release August 10, 1999. 2 pages.

Walker, Hill. Key Questions About School Safety. Testimony delivered to the Oregon Senate Education Committee, Wednesday, May 26, 1999. 8 pages. http://eric.uoregon.edu/issues/safety/testimony.html


Un producto de ERIC Clearinghouse on Educational Management • Facultad de Educaci—n, Universidad de Oregon • Eugene, Oregon 97403

Este articul— se public— gracias a la Universidad de Oregon y se tradujo por CENLADEC (Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Educaci—n y la cultura). De la Universidad de Playa Ancha. El art'culo es de difusi—n pœblica y se puede reproducir libremente.


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Traducci—n por Amado Lascar, amado@darkwing.uoregon.edu

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